Cuando crecimos y empezamos a tomar responsabilidades, quedó instalado que solo sábado y domingo eran para disfrutar. Dos días para distraerse y pasarla bien no es gran negocio. El buen humor y la energía positiva surgen de los espacios que nos generamos dentro de la rutina; momentos personales en los que nos tratamos bien a nosotros mismos, donde cuerpo y mente se conectan. Poder ir a dormir y sentir que el día fue diferente tiene que ver con sumar algo nuevo a las tareas diarias. Dejar de postergar es el primer paso para llegar a un trato más justo con el día a día.




